TRES HERMANOS

XV Sanse Scrum Leblon - 12

Olimpico de Pozuelo - 31


24 de Febrero de 2013

Cantaba el gran Silvio, ya en desuso para las nuevas generaciones, la fábula de los tres hermanos. El mayor miraba al suelo y no estaba atento a lo que se le venía encima. El mediano, miraba al frente y se tropezaba con cuanto le salía al paso. El pequeño, había aprendido de sus hermanos y se dedicaba mirar a los dos sitios a la vez. Su mirada acaba extraviada entre el estar y el ir.


Algo así nos pasó en el partido jugado ante el Olímpico. La clave fundamental del rugby es la disputa del balón. En muchas fases del juego hay que tener claro si lo queremos arriesgar o preferimos conservarlo. No se puede dudar sobre esta cuestión. Sería conveniente elegir, en cada situación, la opción más favorecedora para los intereses de nuestro equipo. Como en la fábula no podemos desear, al mismo tiempo, jugarlo y conservarlo o en última instancia las dos cosas a la vez.

El partido empezó bastante bien para nosotros. Salimos con el carácter acostumbrado y les acorralamos en su campo. Perdemos la primera touche, pero con agresividad y determinación luchamos por recuperar el balón. Robamos el balón en su línea de veintidós y Neymar solo ensaya. Nacho, recuperando sensaciones, transforma. Siete a cero en el minuto dos.

 

Se resienten levemente de este azote. Pero tratan de sobreponerse acelerando los pases a la línea de tres cuartos. Buscan profundidad en sus ataques. En esta fase del partido destaca Jiménez. Se convierte en nuestra mejor arma defensiva para frenar sus ataques.

 

De todas formas estamos defendiéndonos ordenados. Hay cooperación y solidaridad entre nuestros chicos para contrarrestar la velocidad y contundencia de los jugadores de Olímpico. Logramos alejar los balones a base de patadas ya que ellos también saben placar y nos están acorralando.  Pero perdemos las touches y las melés y vuelta a empezar la defensa.

Dura hasta el minuto doce. Ahora se cambian las tornas y renovamos nuestra agresividad en ataque. Como siempre la precipitación y el juego individual lanzan a nuestros hombres a una lucha contra molinos de viento. Todas las jugadas son anuladas por golpes en contra. Una y otra vez insistiré en este aspecto de nuestro juego. La línea mueve bien el balón pero cuando luchamos en el suelo siempre somos los damnificados.
El partido está equilibrado. Vamos por delante pero puede decantarse en cualquier momento del lado del más inteligente. Corre el minuto veinte y estamos igualados en cuanto a juego. No nos están venciendo en ninguna de las especialidades del rugby. Las melés y las touches se están equilibrando.

 

En el minuto veintiuno. Se producen varias buenas carreras de los jugadores de Olímpico. Nos meten en veintidós y organizan mejor que nosotros sus rucks. Cuatro golpes seguidos les posicionan en nuestra línea de marca. Muchos de nuestros jugadores se emplean en la recuperación del balón en el ruck y ellos los defienden bien. Al levantar el balón crean superioridad en el ala izquierda y ensayan. No transforma. Siete a cinco en el minuto veintitrés.

Se crecen y nos encierran en veintidós. Nos quedan diez minutos donde prevalece nuestra defensa. Es su momento de adelantarnos en el marcador y parecen saberlo. Insisten en sus ataques pero no lo consiguen. Se llega al descanso con un buen trabajo efectuado por nuestros chicos.


Solo en el minuto dos de la segunda parte se produce una jugada desgraciada. La buena conexión existente entre Adri y Charris partido tras partido quizá nos ha llevado a recrearnos un poco en la jugada. El balón procede de una touche ganada, los dos equipos están en movimiento y nuestro apertura se recrea un poco en el pase al primer centro con el contrario en carrera. Este intuye el pase y acelera robándonos el balón. Mirar cerca o mirar a lo lejos. Al jugador de Olímpico solo le queda traspasar la zona de marca y anotar cinco puntos.

Además queda una patada fácil que transforman. Siete a doce en el minuto tres de la segunda parte.

 

Acusamos el golpe. ¿Dónde se nota más? En la desorganización. Queremos restablecer la situación a base de empuje y de furia. No de paciencia y organización. Volvemos a lo conocido. Cada delantero poseedor del oval juega por su cuenta. Arranca hacia un mundo incierto. Y solitario. Hacia el mundo de la pérdida del balón.
Ellos más serenos y organizados. Esperan pacientemente para darnos cada zarpazo. Aquí es donde se nota la diferencia. Duele decirlo. Pero nos costará ganar a equipos de este estilo. Tienen muy entrenados estos mecanismos. Paciencia, no perder el balón y esperar el momento oportuno. No se mueren por meter un ensayo. Lo maduran y les da igual quién ensaye.

Las heridas llegan en el minuto nueve y quince de esta segunda parte. La primera tras ganar una touche y formar un maul. Una jugada que nosotros hacemos bien. Ellos también la saben hacer. Fallan la transformación. Se crecen. Nos ganan los rucks con facilidad.  Los chicos de Sanse parecen dormidos. Ganan una touche en el lateral izquierdo y mueven el balón hasta el lateral derecho. Ensayan. Ahora sí transforman. En un abrir y cerrar se ojos se han puesto siete a veinticuatro.
Para más dolor expulsan a Adri por placaje alto en el minuto veintiuno. Con catorce sobre el césped y todo prácticamente perdido jugamos a la desesperada.  Ellos siguen con su táctica de la paciencia y saber esperar.

 

Los nuestros no dan por bueno el resultado y atacan una y otra vez. Con coraje, pero sin calma. Es un intercambio golpes. Por el lado de Sanse a la desbandada. Por el lado de Olímpico controlado.
Todavía nos alcanza para con catorce encerrarles en su campo. Varias fases en su campo y múltiples percusiones permiten a Cristo conseguir un nuevo ensayo. Falla Nacho y quedamos doce a veinticuatro.

 

El partido se convierte en los últimos minutos en un carrusel de ataque defensa. A Olímpico no parece importarle este intercambio. Se saben seguros ganadores. Una mala patada defensiva, dirigida al centro en lugar de al lateral, permite a Olímpico atacar por el lado abierto y pillando descolocado a nuestro equipo anotar un nuevo ensayo. Logran la transformación y establecen el resultado definitivo. Doce a treinta y uno.

Enorme primera parte y mala segunda por las circunstancias. Hay que saber sobreponerse y no precipitarse. La conclusión es que equipos tradicionales del mundo del rugby no consiguen ganarnos de paliza. Los resultados son cada vez más ajustados. Significa una gran progresión por nuestra parte que nos incita al optimismo. Con un poco más estaríamos dando más guerra a estos equipos. Solo nos queda tener fe y entrenar, entrenar y entrenar y chicos os garantizo que lo conseguiréis.  

 

ALINEACIONES: Almagro, Robert, Oso; Miguel, Mao; Neymar, Cuco, Nacho; Josito; Adri; Charris, Jiménez, Ruso, Rodri, y Cristo.
Cambio Rodri por Simancas.

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Comentarios: 1
  • #1

    ConFLow (viernes, 01 marzo 2013 16:30)

    Bonitas medias las del numero 8 por lo demas enhorabuena chicos vais mejorando sois grandes!!!!


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